La vía de la atención
La mente no suele estar nunca en calma en una corriente de pensamientos que no se detiene…Es lo que se suele llamar “mente de mono”, agitada, cavilando, dando saltos de un pensamiento a otro, rumiando, dándole vueltas a todo… con preocupaciones por el pasado, por el futuro… No pasa nada. La mente funciona así.
Sin embargo, ese «dar vueltas» a los problemas, a una situación en que hay una discrepancia entre la situación actual y la situación que deseamos y que, al menos en este momento, no podemos resolver o cambiar, se convierte en una «trampa», en un «circulo vicioso»…
Este «viaje mental» en que, mientras la vida discurre en el presente, la mente se escapa continuamente, hacia pensamientos sobre lo que pasó, pensamientos sobre lo que podría pasar, sin atender a lo que está pasando realmente, puede que nos impida tomar contacto realmente con este momento… ni con éste… ni con éste…
Y así, perdiendo un momento tras otro, perdidos en los pensamientos, en las preocupaciones, perdemos la riqueza del momento presente, que es el único lugar donde se desarrolla nuestra vida.
Podemos continuar con este «viaje en el tiempo», despistados, distraídos de la vida, dejándola pasar sin estar realmente en ella, o podríamos tomar otra vía, la vía de la atención plena o mindfulness, y abrir la puerta que nos lleva a este momento: «regresar al presente»…
Y con la práctica, dejar de alimentar ese «círculo vicioso» de pensamientos reiterativos sobre el pasado y el futuro, y cultivar una nueva perspectiva, una forma diferente de relacionarnos con las circunstancias de este momento, un camino más amable y amistoso con nuestra experiencia.